
Esta madrugada, inundado en la nostalgia de tu recuerdo, te escribo las palabras más honestas de mi vida.
Recuerdo la primera vez que te vi, era tu autorretrato en un espejo, una foto borrosa, me intrigaste, llamaste mi atención, sin embargo la primera vez que te note fue en esa que es quizás el primer recuerdo que tengo de ti, ese momento congelado en esa arena negra, con tus converse negros, esos que donde vea no puedo dejar de asociarlos a ti, con esa nube de algodón, tú, la arena negra y el mar.
Nuestras primeras palabras se cruzaron a mediados de septiembre, entre nuestras independencias, regalándonos el destino la primer gran casualidad de nuestras vidas, y desde entonces se fue formando algo que no he aprendido las palabras que expresen con exactitud todo lo provocas en mi. La vida secreta de tus palabras fue lo que me enamoro, la física, la química y tu forma de ser, fue lo que me hicieron imaginar que eras tú y solo tú con quien me gustaría quedarme por siempre.
Tú me hiciste adicto a ti y las madrugadas, insomne, sonriente, feliz, donde con facilidad fluían las palabras y esa sensación de alegría en la panza.
Yo no recuerdo el momento exacto en el que me enamoré de ti. Pero sí me acuerdo del día en que me di cuenta, que eras tú el amor de mi vida. Un día de enero liberamos ese sentimiento reciproco. Tu el texto y yo la imagen, perfectos, únicos, iniciando el primer capítulo de la historia del amor de mi vida.
Sin embargo yo tenía otra historia que se escribía al paralelo, que te oculte no sé si por miedo o porque nunca imagine que el día en que liberara ante ti lo que tú me provocabas, pensé que estuviera por encima de todo lo que había tenido en mi vida. Y pensé llevar una doble vida, amando en secreto, esperando el día a que tú te hicieras tangible, esperando al lado de alguien que siempre pensé que era perfecto porque nunca iba a poder competir contigo, que aunque le deje un pedazo de mi vida, decidí quedarme con el por que por primera vez en mi vida no quería, no podía estar solo, sé que mi relato está lleno de egoísmo, pero es ese egoísmo quien hoy inunda mis ojos, se que el hubiera no existe, pero mi condena es vivir imaginando como hubiera sido si tan solo no hubiera sentido la necesidad de esperarte con compañía.
El día que descubriste la verdad fue quitar ese bloque de concreto de mi espalda, temiendo a perderte, relatándote mi verdad, mi miedo, y toda la grandeza que es poco tiempo representabas para mí, me dijiste “bienvenido a mi vida”, intente hacerte parte de esa doble vida, pero ninguno de los dos somos tan fuertes, porque irónicamente eres lo que más he amado, y a quien más mis acciones han lastimado, y me duele tu dolor, ese que desgarra una parte de mi alma, la confianza es como un espejo, que una vez roto solo quedan fragmentos.
Fueron tiempos de hostilidad, llevando mi vida, llevando tu vida, hasta que un día sin más, las aguas turbias se calmaron, siempre ahí, el uno para el otro, porque aunque mis acciones te alejaron de mi, siempre permaneciste cerca, porque tú ya eres una parte de mí, porque simplemente yo no puedo imaginar mi vida si tú no estás en ella, es difícil, ni siquiera puedo penser como seria ahora una vida sin ti, porque el simple hecho de saber que tu estas presente, me hace sentir que soy alguien mejor, si tuviera que definirte en una sola palabra sin duda seria “Nostalgia”.
Ese día que la naturaleza me hizo creer que te pude haber perdido, esa sensación de sentirme incompleto, de pensar que nunca volverías, de que ya no existiera más la posibilidad de haberte conocido, mordiéndome los labios para no derrumbarme ante nadie, porque estaba destrozado y nunca nadie lo supo, aferrándome y gritando en mis pensamientos que tu y los tuyos estaban bien, hasta que escuche tu voz, gracias a Dios estas bien Roberto…
Siempre has estado lejos, sin embargo quizás eres quien más cerca ha estado a mí en esto tiempo que llamo vida. Este soy yo, con mis manías virtudes y defectos, quien se muerde las uñas y se agarra con frecuencia la nariz, quien se traba al hablar, quien cada vez tiene menos pelo, quien se muerde los labios, quien congela momentos cotidianos para no perder la cabeza, este soy yo, y este eres tú, el único ser en el mundo que con una sola palabra toca las cuerdas de mis fibras mas sensibles, este soy yo, quien no se atreve a decir que por ti siente el amor más grande del mundo pero si se atreve a decir que en esta vida eres lo que más ha amado, con sudor, dolor y sangre, este soy yo, quien está convencido que en alguna vida estuvimos unidos por la espalda, quien en ti encuentra una historia llena de casualidades, este soy yo, quien esta aferrado a la nostalgia del pasado, imaginando una historia que nunca llegara.
Este soy yo, quien desea que seas feliz en esta vida, aunque, aunque no sea conmigo, porque es tanta tu grandeza y lo mereces.
Simplemente, gracias por existir.
gracias por haberme permitido el escribir una historia contigo.
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