domingo, 30 de marzo de 2014

La vida en Tres M o m e n t o s

El amor en mi vida lo puedo resumir en tres momentos.



A quien más le he “demostrado” mi amor.

Aquella persona con la que di todo de mí mismo, que amarla me dolió hasta los huesos, con quien conocí los límites de este sentimiento  y los míos también, alguien cuya principal mérito en mis recuerdos es que tiene la virtud de que me hizo conocer lo mejor y lo peor de mí hasta todos los limites posibles, con él aprendí que las personas no tenemos defectos simplemente características, y que de las historias de vida, de las que más se aprende son aquellas que concentraron todas tus fuerzas hasta darnos cuenta que ya no se puede dar más de nosotros mismos.

A quien “mejor” he querido.

Fue con quien aprendí que el amor no se encuentra, el amor se construye, y que la base de esa construcción se cimento en la confianza, la amistad, la cordialidad y el respeto, siempre he pensado que uno debe aprender de sus errores para no volver a cometerlos, y lo que fui con él es el resultado de todos los errores que había cometido en mi vida, aprendí que es más importante la historia que el final, y que siempre que decida estar con alguien daré lo mejor de mí, sin temor al resultado.

A quien más he amado.

Aquella persona que cuando nos topamos en el mismo camino de inmediato que me hizo creer que como en la mitología, en otra vida estuvimos unidos por la espalda hasta que fuimos divididos y separados, y desde entonces deambulamos por universos paralelos esperando la vida en que nos encontraríamos, alguien que entro en una habitación exclusiva en mis pensamientos y no dejo espacio para nadie más, y que se convirtió en la única persona que con una sola palabra o una sola acción tiene el poder de derrumbarme o elevarme hasta el cielo, y aunque nuestra vida llevo caminos distintos siempre estará dando un poquito de luz en un rincón del lado oscuro de mi corazón.


No sé si soy demasiado joven para deducir esto, pero en este punto, en este momento miro hacia atrás y es lo que percibo, La vida es demasiado larga y paradójicamente demasiado corta como para aprender todo de tan solo una persona.  Y aunque he tenido otras historias que me han regalado bellos momentos y de las cuales he aprendido, y de alguna u otra manera se han quedado impregnadas en mí,  a veces no importan tanto cuando llegues, si no quien llega primero…

1 comentario:

  1. a veces no importan tanto cuando llegues, si no quien llega primero… No entendí eso...

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